27.5.11

Reach out & Touch me

- Me vale verga que estés con otro. Quiero cogerte como se hace, a la antigua, escondiéndonos.
- ¿Y que haremos? ¿Nos veremos en un hotel? Yo no estoy para esos juegos. Una vez aprendidas las reglas, pierdo el interés. Además tu esposa no deja de llamarte al celular ¿Qué haremos si te marca justo cuando el botones nos pregunte la razón del porqué sólo traemos una maleta que no pesa?
- ¡Carajo!
- ¿Ahora qué? ¿Me vas a prometer que "la vas a dejar"?

Me aventaste a la cortina del negocio cerrado en el que nos refugiábamos de la lluvia.
Estaba granizando y no había gente en la calle.
Era uno de esos días de fútbol, creo.

Entonces me besaste mientras subías mi falda y yo trataba de escapar y escauirme. Me jalaste del brazo.

-¿A donde vas? Esas pinches bolas de hielo te partirán la madre.
- Eres un corriente. Un vulgar.
- Sí, sí, sí, lo que quieras. Pero este vulgar te va a meter la verga ¿sabes porqué? ¡Porque te encanta!

Me río pero tiene razón.
Miro de reojo la calle. No hay nadie.

- Pues aquí estoy ¡Cógeme!

Cuando juegas a coger con la ropa puesta hay una serie de escenas que se confunden con lo prohibído, sabes que está mal pero lo gozas porque es rico hacerlo, por eso y porque no te puedes detener.

Abracé su cintura con mi pierna derecha y él urgó en mi ropa interior como si fuera un trabajo sumamente sencillo. Y en realidad lo era. Adoro usar tanga.

Entonces se baja el cierre desabrochándose un poco el pantalón y me penetra haciendo un ruido que se disipa por los granizos contra las ventanas, contra los coches, contra los árboles y contra nosotros.

Me desabotona la blusa lo suficiente como para tocarme y lamerme un seno. Yo arrojo mi cabeza hacia atrás para estirar lo más que pueda mi cuerpo y que tu pene roce mi clítoris.
Y lo hace.
Y tenemos un orgasmo y sigue lloviendo.

- La maldita cosa es que no puedo dejar de hacer esto. Eres tan rica.

Nos arreglamos un poco.
Ya no graniza, sólo llueve. Pero hay una capa de hielo en el suelo.

Al otro día en las noticias aparecieron los estragos de la granizada. Tan inusual en esta parte del año. Entrevistaron a una mujer que salió con zapatillas a la calle: Pensaba que haría calor, dijo, pero al final, con el granizo, tuve mucho frío.

Rio.

Yo con el granizo, tuve mucho calor y un orgasmo increíble.






3 comentarios:

Roberto dijo...

...y yo que creía que ya estaban muertas...

La evidencia de que no las mató ni el granizo... y que todavía pueden ponernos como para derretir el hielo.

Gracias Lolita...

Anónimo dijo...

¿De verdad hay que . . .? No lo creo…
(salvo que la insuficiencia de myristica fragans supere los sonidos inarticulados que por lo general son desagradables)

Anónimo dijo...

wow! me encantó!